martes, 26 de marzo de 2013

México: coyuntura y dilema



El gran reto de todos los sectores en México es grande: enfrentar los cambios con visión al futuro, innovación y creatividad. ¿Estás dispuesto a cambiar?

Forbes  inicia en México su publicación en línea y tengo la fortuna de iniciar con ellos una colaboración semanal. La intención de este blog es hacer el análisis e iniciar el dialogo con todos ustedes sobre los retos y las oportunidades que presentan las decisiones políticas para el mundo de los negocios.

Inicio este blog con uno de los temas centrales en la vida política del país y que está redefiniendo el equilibrio y las relaciones entre el sector público, el empresarial y el social: la posibilidad de que se logren las reformas estructurales. El gobierno de Peña Nieto, por lo que se ha visto, tiene toda la intención de lograr los consensos políticos necesarios para que se autoricen, de alguna u otra manera, las reformas que se necesitan; la coyuntura para México es ideal. Por la parte externa, la incertidumbre económica mundial pone al país en un lugar privilegiado al tener  una economía fuerte y, siendo uno de los líderes de los llamados mercados emergentes, hoy todo el mundo voltea a ver a México, lo que genera que la percepción internacional de inseguridad en el país deje de ser el tema central. En el contexto interno, todos los sectores están conscientes de que es necesario llevar a cabo las reformas, pero esto genera grandes conflictos ya que nuestro país tiene grandes monopolios públicos y privados y las presiones para definir los esquemas de reformas van a ser muy complicados. Sólo basta ver lo que pasa en el sector energético y en el de telecomunicaciones para entender la complejidad.

Estas situaciones presentan al mismo tiempo dilemas para el país. En el sector empresarial, por ejemplo, hay empresas que han crecido bajo el esquema de concentración económica; sin embargo, este crecimiento, al no tener competencia, ha dejado de lado la adopción de nuevas tecnologías, situación que está presionando a estos mercados y que a la larga puede empezar a frenar el desarrollo. Eso implica que, en algunos casos del sector privado, será necesario implementar grandes acciones de desconcentración que, sin duda, pueden ser dolorosas, pero necesarias. Al mismo tiempo, los empresarios deberán de enfrentar la necesidad de hacer fuertes inversiones. Claro, son para el futuro, pero al venir de mercados monopólicos les puede costar un poco de trabajo entenderlo. Aunado a ello, estos sectores también deberán de enfrentar el cambio de algunos regímenes especiales en cuestión de impuestos, situación que podrá ser muy compleja; de ahí que el empresario, hoy ante la coyuntura, necesita entender que las reformas implicarán romper paradigmas.

En el caso de los monopolios públicos, el asunto es a la inversa, las desconcentraciones suenan a privatización y, en sectores tan delicados como el energético, el nacionalismo rampante aparece como el gran fantasma que pudiera frenar el crecimiento y el desarrollo tan necesario para hacer que el país avance y pueda enfrentar los vaivenes del futuro.

Estos dilemas y estas coyunturas hacen que el gobierno deba de estar operando políticamente de manera quirúrgica, ya que además de los involucrados directos, están también los intereses de algunos sectores sociales, en particular de los sindicatos que son parte de la ecuación y que de manera muy precisa se han convertido en poderes facticos que pueden también ver lastimados sus intereses.

El gran reto de todos los sectores en México es grande, el del gobierno es de retomar la rectoría del estado, lograr los consensos en la clase  política y hacer que se cumpla la ley; por su parte, los retos de los empresarios son enfrentar los cambios con visión al futuro, innovación y creatividad y, para el sector social, adecuarse a las nuevas circunstancias que a la larga generarán mayor bienestar. El problema es que al país hay que sacarlo de la zona de confort que está haciendo que nos frenemos poco a poco. En este contexto la pregunta que nos debemos hacer todos los mexicanos es: ¿estás dispuesto a cambiar?




jueves, 21 de marzo de 2013

Presidencia en transformación



Hoy, los políticos verdaderamente necesitan ser más profesionales y con mejores estudios para regresarle a la Presidencia de México el poder necesario que le permita interactuar de manera lógica contra los grupos de poder, los grupos de presión y los famosos poderes fácticos.

En los últimos 30 años hemos visto una gran transformación de la Presidencia en México; en este intervalo de tiempo hemos tenido 5 Presidentes de dos diferentes partidos: De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo, Fox y Calderón. Miguel de la Madrid era abogado, pero fue el segundo funcionario que llegó a la silla presidencial proveniente del gabinete económico y no de la Secretaría de Gobernación, como era la tradición (López Portillo fue el primero y llegó de la SHCP); Carlos Salinas se considera el primer presidente totalmente tecnócrata, él venía de la Secretaria de Programación y Presupuesto, y Zedillo también, quien se había formado en Banco de México.

En aquellos tiempos, para los políticos tradicionales fue una afrenta que a la Presidencia llegaran los tecnócratas y se sintieron invadidos en su ámbito de exclusividad política. Posteriormente a esto, llegó Fox, quien rompió los moldes y otras tantas cosas más; él proviene de la iniciativa privada, con el mote de “mercadólogo”; posteriormente llegó Calderón, un abogado de la Escuela Libre de Derecho y que era considerado más como político, lo que, de alguna manera, regresó a la Presidencia a la senda de la lógica de la política.

En este devenir de nuestra Presidencia, el mundo cambió radicalmente, la globalización generalizó a los políticos y, hoy, un político que no conoce de asuntos técnicos-económicos puede morir en el intento y un tecnócrata que no hace política puede no llegar muy lejos. Pero más allá de esto, al final del camino el pleito de la tecnocracia vs la política solamente fue una herramienta, la Presidencia en México se fue transformando a través de las diferentes formas de ejercer el poder; todavía en el Salinato, la Presidencia de México mantuvo sus rasgos de ser totalmente omnipotente, la cual venia así diseñada desde la época de Plutarco Elías Calles.

Con la llegada de Zedillo, la Presidencia da un giro para perfilarse como una institución más acotada, moderna y, como se dijo en su momento, con una sana distancia con el partido, lo que ocasionó una gran afrenta a los políticos de la época quienes, al haber perdido la presidencia en las elecciones del año 2000, se fueron a refugiar al PRI y exacerbadamente radicalizaron al partido.  Contra el tiempo, podemos decir que los presidentes entraron en un proceso de profesionalización, sin olvidar que, en México, al Presidente se le sigue viendo como el gran Tlatoani, redentor de todos los problemas del país.

Desafortunadamente, en los periodos presidenciales comandados por el PAN nuestra institución Presidencial sufre un gran deterioro, primero, por la falta entendimiento del uso y aplicación del poder, la novatez tuvo un gran precio y, segundo, el mismo PRI trabajó desde afuera como oposición para minimizar a la Institución y,  con esto, poder gobernar desde el poder legislativo.

Hoy, lo que estamos viendo con la llegada de Peña Nieto al poder es una nueva presidencia que efectivamente recuerda más los estilos priistas, pero es necesario entender que el único referente que se tenía en México era el viejo PRI. Lo que se está rescatando es la rectoría del estado para poder regresarle a la Presidencia de México el poder necesario que le permita interactuar de manera lógica contra los grupos de poder, los grupos de presión y los famosos poderes fácticos que han nacido como una tercera fuerza política–económica que representa una posición en el juego político del país.

Hoy entiendo que se está tratando de rescatar la Presidencia, regresándole la fuerza política que necesita como rector del Estado y se le está tratando de dar un perfil más profesional, ya que las circunstancias político económicas mundiales así lo requieren.

También, podemos ver que hoy ya no hay ese pleito exacerbado de tecnócratas vs políticos, lo que sí vemos es a políticos con mucho más preparación en aspectos técnicos económicos, con estudios en el extranjero y con la capacidad de poder enfrentar el nuevo concierto internacional. Hoy, los políticos verdaderamente necesitan ser más profesionales y con mejores estudios, los problemas reales del mundo necesitan verdaderos especialistas.

Ésta es la nueva generación de políticos y ahora lo que estamos viviendo es una sorda guerra generacional donde están muriendo los dinosaurios.



Consultor




jueves, 14 de marzo de 2013

¿Fin del sistema de chantajes?



Estamos viendo a un gobierno con iniciativa, operación política y voluntad de resolver los problemas, por lo que el Congreso ya dejó de ser juez y parte en la búsqueda de soluciones.

El sistema político mexicano generó un sistema de chantajes; diputados y senadores, durante mucho tiempo, ofrecieron a los llamados poderes fácticos sus votos para la gestión de apoyos y autorización de leyes y reformas. Podemos decir que, durante décadas, hasta jugaron con los agentes económicos, grupos de poder y de presión mediante la generación de leyes y reformas.

El asunto empeoró cuando el PAN estuvo en el poder, ya que el PRI, al no estar a cargo de la Presidencia, trató de gobernar desde las Cámaras. De hecho, en la última legislatura, se dio el caso de que los mismos presidentes de los partidos fueron incorporados al poder legislativo, en donde jugaron dos papeles al absorber la función de coordinadores de bancada; el juego político estancó las grandes reformas y el poder legislativo se convirtió en el campo de batalla de la misma economía, en donde no salieron las tan ansiadas reformas y se jugó con los intereses de grupos económicos.

Ahora que se ha creado el Pacto por México, como una mesa de negociación previa al Congreso, y que los presidentes de los partidos ya están fuera de la Cámara, estamos viendo una gran rapidez en la generación de los consensos para la presentación de las reformas políticas que se están tramitando. Esto se debe a que existe mucha operación política, tanto dentro de los grupos económicos como dentro de los partidos políticos, dejando al poder legislativo solamente su trabajo de creación de leyes y cuidar el diseño institucional de los mecanismos de control de estado sobre los asuntos específicos de cada una de las reformas.

Es de llamar la atención que, en el caso de la reforma de telecomunicaciones, llegó la reforma con los consensos de los empresarios del sector totalmente planchados; el mayor riesgo de esa reforma en especial era que no se pusieran de acuerdo los intereses de los grupos de poder como Slim y Azcárraga, así como de los demás principales jugadores que involucran a la telefonía celular, Internet, radio y televisión. Pero fuimos testigos de que, inmediatamente después de su anuncio, todos saludaron la reforma, dejando a los políticos con la única necesidad de tener que cuidar las formas legales del estado para poder tener un buen control y diseñar el equilibrio necesario en la parte reglamentaria e institucional. Se acabó el juego de escuchar a las partes, de tener que hacer foros con la sociedad y demás artilugios para lograr los consensos y que, en muchos casos, en los últimos años vimos que en algunos temas escabrosos no se llegó a concretar nada. ¿Será que el Pacto por México está acabando con el sistema de chantaje de los políticos a la sociedad?

El mejor ejemplo es esta reforma de telecomunicaciones, en donde la mejor muestra de diseño y consenso de intereses la deja ver el comentario de la Diputada Carpynteiro quien, cuando conoció la iniciativa de Ley, sólo alcanzó a decir: ¿quién se puede negar a la reforma? Esto quiere decir que, gracias al diseño de la iniciativa y a una excelente operación política, no solo entre los políticos, sino entre los grupos de poder, al parecer ya hay voces que dicen que se puede tener la reforma autorizada antes de Semana Santa, lo que demostrará que nuestro Congreso puede ser muy eficiente, siempre y cuando los consensos se generen fuera de la Cámaras, ya que ellos dejaron de ser juez y parte en la búsqueda de soluciones a los problemas.

Estamos viendo a un gobierno con iniciativa, operación política y voluntad de solucionar los problemas; esto está generando que la Presidencia retome su posición de fuerza y de rectoría del estado, lo que generará que los grupos económicos y sociales piensen dos veces el ir primero y directamente con los legisladores y segundo con los partidos políticos para la solución de problemas vía leyes, porque con este nuevo esquema, queda expuesta su ineficiencia; el mejor camino, por el momento, se convierte el Poder Ejecutivo.

Este asunto no es menor, ya que dará pie a una nueva conformación de la oferta política de los partidos, ¿será que también pierdan el monopolio de la generación de leyes y la afiliación solamente sea para generar la participación en el sistema de votaciones?

El Pacto por México y su éxito en la construcción de las reformas estructurales, está dando un gran giro a la política mexicana y, por el momento, al parecer está cerrando la vieja práctica del antiguo sistema de chantajes muy arraigado en nuestro país. Y todo, porque el Presidente Peña Nieto está logrando darles todas las reformas peladitas y en la boca.


Consultor




jueves, 7 de marzo de 2013

La razón de la sinrazón



En México estamos viviendo un segundo proceso de alternancia y es, hasta ahora, cuando estamos entendiendo realmente los males que generó la alternancia a manos del gobierno del PAN; aquí, algunos de los males creados: a) se generó una gran debilidad institucional en la Presidencia, b) se polarizó la sociedad, c) los medios ampliaron su poder de influencia y desarrollaron, desde la época de Fox, un gusto especial por el chisme y el drama y, e) los partidos políticos entraron en la sinrazón de la declaracionitis estúpida y del actuar en contra, por el simple hecho de ser oposición.

Hago mención de esto porque, ante la nueva dinámica que estamos viviendo con el gobierno de Peña Nieto, veo a una sociedad asombrada por todo lo que está pasando cuando, queramos o no, en su tiempo y su momento todo lo que el Presidente está haciendo lo ha dicho y repetido en alguna ocasión, ya sea de campaña o ya como gobierno. Pero la inercia de la sociedad mexicana en su conjunto sigue con la misma actitud que cuando el PAN era gobierno y, ante los cambios y decisiones que se están tomando, mismos que están pasando muy rápido, la sociedad está pasmada, se queja de igual manera que con el gobierno anterior.

Y usaré el caso de la detención de Elba Esther como ejemplo que ilustra este efecto. Posteriormente a la detención, vemos  en los medios de comunicación ciertos reportajes en todos los diarios que hablan de las tiendas donde compraba ropa y las casas que utilizaba, así como el detalle de la visita del ministerio público a su departamento, llegando a la exageración hasta de un reportaje del agua que toma en la cárcel. Todo esto asumiendo una sarta de cosas que son totalmente intrascendentes, todo este tipo de historias es herencia de los escándalos de la vida panista y hacen recordar la frivolidad de la época de Fox. Por su parte, la ciudadanía llena de tweets las redes sociales con el único motivo de hacer gracia y despedazar a la gente, la que sea, no importa, groserías por aquí,  banalidades por allá, el chiste es participar y comentar el asunto, como si fuera campaña política en época de elecciones, no hay racionalidad.

Y qué decir de los partidos políticos. Vemos, ante los hechos, que se están dando en la vida nacional las declaraciones sin ton ni son de los políticos en las Cámaras legislativas: que si meten a la cárcel a alguien o no lo hacen y piden como reacción inmediata citar al funcionario a dar explicaciones; lo malo es que lo dicen únicamente por decir algo, por jugar a la banalidad política, al decir por decir algo en los medios, y no se están dando cuenta que ese tipo de comentario y declaración ya no viene al caso. Los políticos no se están dando cuenta que ese tipo de afirmaciones están fuera de lugar en un México que se mueve, por suerte, a una buena velocidad. Muestra de ello es lo que menciona Charles Oppenheimer o Milton Friedman, todo el mundo habla de México y está volteando a ver qué está pasando en  México y los únicos que no se están dando cuenta de eso son los mexicanos.

Hoy, México ya no está para el juego de las mentiras de los políticos. El hecho de que el PRI cambie sus estatutos no significa que van a privatizar nada, pero los políticos por aparecer en los medios van a declarar lo contrario; sin embargo, a la velocidad a la que se están moviendo las cosas, se están quedando atrás. Ya no debe de haber mentiras, y a la sociedad no la van a convencer con su quejas sin razón y, lo peor, es que no se dan cuenta que con la dinámica que se está imprimiendo, ellos son los que más atrás se están quedando, con esos viejos hábitos aprendidos durante los últimos doce años.

Así como la maestra Gordillo no entendió la nueva forma de jugar y no midió que ya no estaba el PAN con todas sus debilidades, mucha gente no está entendiendo la dinámica que está imprimiendo el nuevo gobierno. Quedan atrás años de berrinche sin razón, mentiras, escándalos, estamos presenciando el uso del poder del estado para definir el nuevo rumbo del país y esto, simple y sencillamente, se está haciendo a través de la aplicación de la ley, pero al parecer nos está costando trabajo entender la nueva dinámica de un régimen que, ojalá, mantenga la mano dura y la orientación de aplicar la ley.

Caso curioso, ¿se fijaron que después de lo de la Maestra Gordillo, la UNAM cambió su posición hacia los estudiantes rijosos, y fueron los directivos del CCH los que se retiraron de la mesa de negociación, por el simple hecho de que no van a quitar las denuncia penales, ni las expulsiones a los alumnos que dañaron la escuela? A eso, simple y llanamente,  se le llama aplicación de la ley.

Ojalá estemos en la puerta de entada hacia un régimen de derecho y se acabe el México de excepciones que está matando a la gallina de los huevos de oro, sin razón.

Consultor