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martes, 15 de mayo de 2012

Bitácora 6. La nueva fase de las campañas

Estamos en medio de una histeria digital en la que no nos preocupamos por reconfirmar de dónde viene la información y con qué intención sale ésta a las redes sociales. El desprestigio inmediato ha convertido este proceso electoral en un foro romano en el que sólo estamos viendo quién le tira más duro a quién.

Después del debate el escenario de las campañas cambió, el PRD y el PAN entraron en la fase en la que tienen que atacar con todo lo que se encuentren para bajar la intención del voto que tiene el PRI, o por lo menos tratar de aumentar los negativos de éste.

Aunque por el momento pareciera que ambos partidos están en alianza, eso no importa, tienen que frenarlo a como dé lugar, lo que provocará que entre ellos se sigan estorbando uno al otro en el segundo lugar; por su parte el candidato del PANAL, ya entendió que después de su gran exposición en el debate y la subida de sus números, lo que más le reditúa es atacar a la candidata del PAN.

Una gran parte de esta guerra está siendo librada en las redes sociales, hoy por hoy todos los candidatos están jugando a magnificar las mentiras que se dicen entre ellos, para que, por una parte los bots y por otra los ejércitos cibernautas de cada uno, traten de desprestigiar lo más rápido posible a los enemigos y con esto, poder dar notas rápidas a la opinión pública.

Los medios también han caído en el juego y ayudan al trabajo de magnificación de los dimes y diretes, es un juego de todos contra todos. Mientras tanto, los ciudadanos se encuentran satisfechos de que este juego les dé rienda suelta para poder sacar su frustración, basta con ver como las redes sociales se dejan llevar por la marea de ataques entre los candidatos.

Hoy los candidatos que atacan lo hacen con lo que sea, lo que encuentren, aunque al final esto sea un tanto incongruente, ya que en ocasiones, atacan con lo mismo que pueden ser atacados ellos mismos.

Al fin de cuentas, parece ser que la ciudadanía, sin importar la moral, sólo quiere ver que se ataquen sea, cierto o no, lo que se dice en la inmediatez del desprestigio, a nadie le está realmente importando verificar si lo que se dice es verdad o una mentira a medias, como en un circo romano, lo que importa ahora es ver qué se dijo, qué se retwittea qué chiste se manda, qué foto se sube a facebook, etc. Estamos viviendo una histeria digital, que nadie sabe en qué va a terminar.

Mientras, a la agenda nacional, volvieron las noticias sobre muertos en diferentes ciudades, y el problema de los estudiantes en Morelia, todo esto en conjunto empieza a sembrar la discordia nacional.

Ojalá los partidos entiendan que entre ellos pueden sanar sus heridas y negociar pactos, pero: ¿quién va a sanar las que creamos como sociedad?

jueves, 10 de mayo de 2012

La visión de Estado y los debates


Llevamos más de un mes de campañas electorales en el cual hemos visto puros spots con promesas rápidas y fáciles que no permiten apreciar la visión de estado que tienen los candidatos y, para acabarla de amolar, la estrategia de campaña de los candidatos orientada y preparada hacia el debate que acaba de pasar sigue la misma lógica de esas promesas.

Bajo el método lógico de la estrategia de las campañas, cada candidato debe tratar de generar congruencia, consistencia y ser disciplinados al mensaje central de su propuesta; en la lógica de la mercadotecnia política “a la mexicana”, esto ha significado que repitan hasta el cansancio el mismo spot en sus presentaciones, amén de que en cada uno de sus eventos deberían de adecuar el mensaje según el tipo de audiencia a la que se están dirigiendo.

Por ejemplo, si los aspirantes a la presidencia van con los aseguradores, les dicen qué soluciones rápidas van a implementar que les beneficie para que, así, los aseguradores definan cuál de las cuatro propuestas es la mejor para ellos. El efecto de esta diversidad de mensajes en el electorado en general es que al tratar de seguir a través de los medios las actividades de los candidatos, es imposible para el votante lograr una comprensión global de la visión de estado de cada uno de los candidatos.

En esta primera vuelta del ciclo de debates, todos siguieron la misma lógica y la guerra fue temática, las preguntas y los ataques a otros candidatos o las respuestas a los ataques en contra de ellos mismos. Lo malo de esta argumentación para el ciudadano común, se manifiesta en que hoy no encuentra en ninguno de los candidatos una visión de estado y, cuando se les llega a preguntar, todos hablan de los tópicos comunes como el que no haya inseguridad, que exista educación para todos, que disminuya la pobreza y que se dé un mayor crecimiento económico, manifiestos que no aportan nada dado todo ciudadano de este país en su sano juicio quiere eso para sí mismo y su familia.

Pero de un presidente, de un estadista, queremos una visión de estado, una visión a largo plazo y, curiosamente, eso implica algo especial, implica factores muy importantes en el aspirante y que, a mi entender, son los siguientes.

Primero, debe conocer profundamente el país y su historia, no sólo jactarse de haber visitado todos los municipios; el conocimiento viene de la experiencia, del estudio, del análisis, de conocer la problemática y las soluciones que no han funcionado para resolverla, se deben de conocer los datos precisos y contar con la capacidad de tenerlos a la mano. Un ejemplo, el Ex Presidente Uribe, de Colombia, ponía a sufrir a sus ministros porque él se sabía todas las cifras y todos los problemas del país, por lo que era muy difícil engañarlo o inventar cosas ante él.

Segundo, la pasión y el amor a la patria, a nuestro México a quien conoce los problemas y los datos exactos, le otorgan una gran perspectiva y le genera un ímpetu que nace desde adentro.

La conjunción de estos dos elementos son los que hacen a un estadista, es lo que provoca que cuando un candidato se para frente a un auditorio pueda conquistar a su audiencia, enamorarla, pues expone con pasión los problemas y la visión hacia donde quiere llevar al país.

Con mucha tristeza hoy no veo en ninguno de los cuatro candidato esta visión de estado; Peña Nieto dice que tiene pasión por cumplir, Vázquez Mota dice que tiene pasión por que el país vaya bien, AMLO muestra pasión por terminar con un desastre de país, y Quadri quiere que el medio ambiente vaya bien y tengamos buena educación. Todo el resto de su discurso, está lleno de soluciones fáciles, lugares comunes y promesas incumplibles y excesivamente caras.

No encuentro en ninguno de los candidatos la visión ni la pasión del estadista, en ninguno he podido encontrar un ligero atisbo de adónde quieren llevar al país en un futuro lejano, todas las propuestas son a cortísimo plazo, no muestran la creación  de una plataforma para el México del 2027 o más allá.

Eso implica que no hayamos oído discursos memorables, dirigidos hacia el futuro de la patria, no hay pasión, lo que implica también que no son candidatos arriesgados, una de las, también, grandes características de los estadistas. La mercadotecnia política a la mejicana (con jota a propósito) ha matado la pasión de los estadistas o, peor aún, trata de ocultar la falta de visión.

Ojalá para el próximo debate los candidatos, se arriesguen y vengan a discutir frente a los mexicanos una visión de estado y lo hagan con pasión, les aseguro que eso siempre estará por encima de cualquier escote de una edecán, y que también dejen el camino fácil de atacar al contrincante que, como decía mi abuela, si te atacan es porque seguro te tiene miedo y no sabe cómo manejarlo.


jueves, 19 de abril de 2012

México cayó en la trampa

Entre tanto spot ¿dónde están las propuestas? Ésa es la triste trampa en la que hemos caído como país, nos mostramos, desafortunadamente, como un pueblo de mucha denuncia pero de pocas respuestas.

 

Sólo ha pasado un par de semanas desde el inicio de las campañas y nuestro país ya cayó en la trampa de los spots, la mentira, las campañas negras y, como consecuencia, se ha vuelto a crear un sentimiento de polarización entre la población. Esto no es bueno para la sociedad, no es bueno para México. Y aún faltan los escándalos que, seguramente, los estarán guardando para la etapa final de las campañas.

 

Los resultados de la polarización no le han traído nada bueno al país, solamente nos han dejado divididos, además de convertirse en una sólida y negativa base para los desacuerdos nacionales, lo que ha generado, en consecuencia, el atraso económico, el campo fértil para la inseguridad y la incapacidad para crear los cambios estructurales que el país tanto necesita.

 

Nos hemos convertido en una sociedad que todo quiere arreglar con spots cuando, a lo largo de nuestra historia, las empresas en México se destacan por su poca inversión en publicidad y la poca iniciativa en crear marcas y promoverlas; hoy, ya que entendemos el poder de la mercadotecnia (y, en este caso, la mercadotecnia política), todo el mundo se ha dedicado a crear spots para afectar, de alguna u otra manera, a la opinión pública, ya sea intentando impactar en las encuestas o, ahora, demostrando los atributos de los problemas que tenemos.

 

Desafortunadamente, un disparador de la polarización ha sido el spot en el cual utilizan a niños para mostrar lo que se ve a diario en las noticias desde hace más de 6 años; hoy podemos decir que la población, los medios, los locutores de programas de radio y los periodistas o están en contra o están a favor. Bastó oír a los opinadores profesionales para escuchar las defensas a capa y espada, o los ataques a dicha campaña, para que, pretexto noticioso, los medios en su conjunto mostraran y exacerbaran la polarización de la opinión pública.

 

En mi humilde opinión sobre este tema, quise entrar a la página a buscar más información, para entender el sustento de la campaña, sus fundamentos y el dónde había salido la idea, y no encontré nada más que el mismo spot; con esa poca información y falta de transparencia, desafortunadamente el proyecto termina siendo una iniciativa electoral que sólo me trae a la mente una pregunta: ¿dónde están las propuestas? Ésa es la triste trampa del spot en la que hemos caído como país, nos mostramos, desafortunadamente, como un pueblo de denuncia y hasta ahí nos quedamos.

 

El otro detonador de la polarización son las acusaciones mutuas de los candidatos Josefina Vázquez Mota, Peña Nieto y López Obrador, de ser mentirosos. La otra trampa del mexicano, acusar al otro de ser peor y la mejor manera que han encontrado es la de argumentar que son mentirosos. La mentira en campañas políticas tiene el objetivo de modificar el comportamiento del adversario y su estado de ánimo, por lo que bastó el debate entre coordinadores de campaña para hacer una guerra pública de mentiras, todos contra todos.

 

Al final de la primera semana de campañas, sea por lo que sea, el PAN lanzó spots para atacar la campaña del PRI y el PRI a su vez, presentó los suyos en donde hasta diputados le entraron al juego de las campañas negras. ¿Dónde está la ética con la que, supuestamente, se harían las campañas? ¿No que, supuestamente, no se iba a utilizar ese recurso? ¿Dónde está la autoridad y dónde está el IFE?

 

Finalmente, en todo este circo que aún no termina de arrancar, pareciera que el país está solo y a expensas de la espotización de las campañas; no hay autoridad, no hay ley. Adicional y desafortunadamente, como el Presidente Calderón también entró al juego antes de empezar, goza de poca credibilidad para poner orden. Pareciera que los próximos 3 meses seremos presa de los ataques de campaña y de las prioridades noticiosas.

 

Qué triste.

 

Contacto

Mail: marco.herrera@grupopublic.com

Blog- Rayoneando:  http://www.elfinanciero.com.mx/blogs/

Twitter: @Marcovherrera

jueves, 1 de marzo de 2012

Ciudadanos vs. Ciudadanos


En toda democracia hay dos tipos de ciudadanos, los que están afiliados o cercanos a un partido político y los que no.

Entre los que están afiliados a algún partido podemos contar desde el Presidente de la República, pasando por toda la burocracia, ya que en su mayoría llegaron ahí por alguna filiación política, diputados, senadores y todo su séquito, hasta el último de los militantes activos que acatan las instrucciones que la jerarquía política les indica.

Enfrente, estamos todos los demás, los ciudadanos comunes o, como se les acostumbra a llamar, los ciudadanos de a pie; éstos somos la mayoría y, además de tener la obligación de pagar nuestros impuestos y obedecer las leyes, tenemos el derecho de votar y quejarnos ante la autoridad; así es la fórmula de la democracia.

En nuestro país el balance entre estas dos fuerzas se había mantenido, digamos que hasta ahora, estable, con las eternas y respectivas quejas de los ciudadanos por los abusos de las autoridades y fallas administrativas, amén de otras causas naturales del día a día de la administración pública.

En este juego perverso, hay que entender que los ciudadanos afiliados a un partido tienen un tipo de “fuero invisible” que les otorgan la política y, la burocracia, mismo que está basado en el poder de ser administrador de los ciudadanos normales y que siempre será justificado por las razones políticas que ofrece el sistema democrático, las cuales son tradicionalmente conocidas: no tengo la autorización de otra autoridad, no hay presupuesto, el Congreso no ha actualizado la ley, no está publicado en el Diario Oficial, etc., y, ahora, se ha inaugurado una nueva que va siendo ya más común y reza: “ésa es la interpretación que le damos a la ley”.

Hasta hace poco tiempo, el ciudadano normal tenía la opción de quejarse ante un medio de comunicación para ver si servía como caja de resonancia o, en su defecto, juntar un grupo de personas y salir a la calle a manifestarse. Pero el mundo ha cambiado a velocidades insospechadas, ya los medios no son tan eficaces para este tipo de denuncias y las pequeñas manifestaciones de ciudadanos por asuntos meramente políticos (sobre todo en la Ciudad de México) son atacadas por la policía mientras las que son de los ciudadanos políticos son intocables, por lo que ya tampoco es funcional.

Pero la tecnología ha traído una gran herramienta, las Redes Sociales en Internet, que sirven para juntar voluntades y para la creación de la empatía entre y para los ciudadanos. Hoy esta herramienta de comunicación digital, está cumpliendo con una función social de gran importancia para la sociedad en México y todo el mundo.

Considerado ya como un movimiento denominado ciudadano, esta herramienta está generando la facilidad de los ciudadanos normales se enfrenten contra los ciudadanos políticos, y ya hemos sido testigos, alrededor de todo el mundo, de los efectos que se están teniendo, que van desde simples denuncias públicas, hasta derrocamiento de gobiernos.

En México se empiezan a dar ciertos movimiento ciudadanos, en donde ante la laxitud y hasta conveniencia de algunas autoridades de no hacer cumplir las leyes, los ciudadanos empiezan a tomar en sus manos la aplicación de las mismas y en donde, además de exponer a la misma autoridad, ésta no puede actuar en contra de estos mismos ciudadanos, ya que lo único que se está haciendo es que se cumpla la ley, pero no de mano de los ciudadanos políticos, sino de los otros.

Un ejemplo de esto es lo que sucedió hace poco en la Ciudad de México, en donde un grupo de personas se puso a eliminar la propaganda colocada en la ciudad; ésta propaganda fue colocada por los militantes del partido en el poder y que los administradores del mismo partido no quisieron limpiar. La autoridad no pudo hacer nada ya que los ciudadanos no estaban violando la ley, en un ejemplo simpático de democracia, estaban ayudando a su cumplimiento en contra de la voluntad política de la autoridad.

En gran problema se empiezan a meter los ciudadanos políticos, entiéndase las autoridades, cuando por laxitud y conveniencia no cumplen su trabajo y, entonces los ciudadanos normales toman en sus manos la aplicación de la ley.

Así empezaron en otros países las revoluciones sociales, cuando se enfrentaron los ciudadanos vs. los ciudadanos.