jueves, 4 de abril de 2013

Reforma en telecom, ¿pesadilla en publicidad?



El ‘pastel publicitario’ podría no alcanzar para todos una vez que existan cuatro cadenas de televisión. Los medios alternos de comunicación ya empezaron a marcar la pauta del nuevo rumbo de la industria.

Uno de los grandes efectos que traerá la reforma de telecomunicaciones en México es una considerable  inversión por parte de inversionistas nacionales y extranjeros que, en conjunto con la digitalización de la radio y la puesta en operación en breve del satélite que se lanzó el año pasado, generará compra de cajas, cables, redes digitales y equipos y generará trabajos directos e indirectos; el sector va a adquirir muy buen dinamismo.

Pero la gran duda es, ¿qué pasará con el sector publicitario cuando ya esté en funcionamiento lo prometido por la reforma, cuando tengamos un mercado con 4 cadenas de televisión, radio digital, radio pública con capacidad de patrocinios comerciales legales y las empresas grandes de telefonía celular y de televisión estén compitiendo indiscriminadamente en generación de contenidos y oferta de servicios de  telefonía celular, venta de servicios de redes 4G, Internet gratis, y con jugadores internacionales en terreno nacional? ¿El famoso pastel publicitario alcanzará para todos?

En México los últimos años hemos visto como poco a poco los anunciantes han ido migrando de la televisión a Internet, los canales de YouTube y las redes sociales. Lo moderno es personalizar la publicidad y con la oferta abierta de contenidos, rapidez en las redes, mejores servicios y precios, la publicidad saldrá por las ventanas de las cadenas televisivas para acomodarse en el gusto de los jóvenes, quienes son los consumidores de moda y los más atractivos.

Ahora, desafortunadamente los empresarios en México no tienen cultura de anunciarse, sigue prevaleciendo la idea de que, cuando hay que recortar presupuestos, el primero que se recorta es el dinero de la inversión en mercadotecnia y publicidad. Esto representa un gran reto para el gobierno de Peña Nieto y que, ojalá, con la idea de los cinco gabinetes creados y una cabeza del sector, se esté vislumbrando atender el asunto, ya que es un problema que es necesario atacar desde muchos ángulos.

La parte de la desconcentración y creación de más canales ya se está dando, pero es necesario educar a las empresas en la inversión de marca y de la creación de imagen a los productos y servicios; también, es importante dar apoyo a las PYMES que hoy son un gran motor de la economía, ya que son las empresas que necesitan aprender a manejar mercadotecnia y publicidad para vender más y ampliar sus mercados, pero también necesitan apoyo económico y créditos comerciales.

Hoy, en México y en muchos países, se sigue con toda una infraestructura empresarial, legal y crediticia para las empresas grandes o multinacionales cuando es necesario empezar a cambiar las reglas para que las empresas pequeñas y medianas tengan estructuras más flexibles; un ejemplo son los bancos y el manejo de los riesgos y las exigencias para los créditos comerciales, no tienen flexibilidad aun para las verdaderas PYMES y, si no se tiene un crédito disponible, ¿cómo creemos que se pueda crecer el marcado publicitario para las nuevas cadenas de televisión y radio?

En este caso el mercado natural para el desarrollo del mercado publicitario secundario de las PYMES, es la opción de Google, YouTube y las redes sociales.

Gran reto tiene el sector productivo de balancear el mercado publicitario para tanta oferta que se está creando.



Consultor y Analista

lunes, 1 de abril de 2013

México y EU, anclados de por vida



Los dos países tienen la oportunidad de establecer una relación distinta. Ojalá que México pueda retomar su prestigio diplomático, con una nueva visión y una base de reformas sólida para integrarnos de nuevo al contexto internacional.

La vida política, social, económica y democrática de los dos países está anclada de por vida, no solo es la dependencia económica la que los une, ahora la relación entre los dos países y la zona más importante: “su frontera”, viven la gran problemática por los resultados de la globalización y sus efectos que entre otras cosas genera: inequidad económica, alta tasa de  migración, introducción ilegal de armas, trafico de drogas y el riesgo del terrorismo. Como se puede ver el problema entre los dos países es cada día más complejo.

Hoy vivimos también tiempos políticos distintos, el Presidente Obama se reeligió y tiene cuatro años más para intentar cumplir sus promesas de campaña, en el caso de la relación con México y con la población hispana en el territorio americano, el Presidente estadounidense tiene una gran deuda, ya que en su primer periodo presidencial no pudo lograr la tan codiciada reforma migratoria, pero al parecer es uno de los grandes temas que ya está en la agenda actual del gobierno americano y de las organizaciones sociales hispanas, existen buenas señales y hasta los recientes nombramientos en el gabinete presidencial indican que lo están apoyando  los grupos de poder hispanos.

En el caso de México, Enrique Peña Nieto en sus primeros días de gobierno ha mandado mensajes muy claros a Estados Unidos y al mundo al respecto que pretende ser un reformador y tratará de insertar a México rápidamente en el contexto internacional. En menos de 5 meses, desde antes de tomar posesión, el Presidente Peña ya visito a Francia, Alemania y en diferentes eventos internacionales ya se reunió con presidentes de España, Cuba y muchos otros más países, visitó  Latinoamérica y en una semana estará en visita oficial a China. No cabe duda que estos viajes y contactos, siempre han generado en los Estados Unidos una especial atención y preocupación, de ahí  supongo la expedita respuesta del Presidente americano, con un viaje relámpago a la Ciudad de México a reunirse con Peña Nieto para revisar la agenda bilateral.

Tradicionalmente cuando México voltea a otros países y busca generar mayores acuerdos comerciales, Estados Unidos se preocupa y se hace presente, por lo que va a ser muy interesante ver, bajo las condiciones actuales, como se desempeñará la reunión, en la cual todo será nuevo excepto el Presidente Obama, recordemos que la última vez que vino a nuestro país fue con motivo del problema de la influenza en la administración del Presidente Calderón, hoy en México hay nuevo Presidente, Canciller y autoridades en Gobernación, SHCP y Migración, en el caso de Obama, el también viene con un gabinete renovado en algunas posiciones y sin Hillary Clinton.

Para la primera reunión Peña- Obama, el contexto internacional también ha cambiado, en América se tiene la incertidumbre en Venezuela con la muerte de Chavez, su próximo proceso electoral  y el futuro del petróleo en la región; por otra parte México está pretendiendo establecer nuevamente una buena relación con Cuba,  y retomar el liderazgo en America Latina, que con la desaceleración de Brasil, van a crear un nuevo contexto en la región. Por la parte Europea, México pretende generar más inversiones de los diferentes países de la Comunidad, que con la crisis es muy probable que se confirmen, además de crecer las relaciones con los países Asiáticos, esto al gobierno americano siempre le puede generar tanto curiosidad, como preocupación, seguro por eso la urgencia de la visita.

Los dos países tienen la oportunidad de establecer una relación distinta, Obama ha sido un Presidente con una diferente visión del contexto internacional y esperemos que México pueda retomar su prestigio diplomático, también con una nueva visión y una base de reformas solida para integrarnos de nuevo al contexto internacional.

Este será otro nuevo reto para Peña Nieto y su gabinete.

Consultor y Analista

El largo camino a la transformación de México



El gran reto es lograr que, así como los ciudadanos aguantan desplantes y manifestaciones, las autoridades también endurezcan las negociaciones y se cumpla la ley con mano dura.

La transformación a la que ha llamado el Presidente Peña Nieto para México no es un asunto fácil; ha hecho muy buen trabajo con el envío de señales claras y al haber logrado que los partidos grandes estén sentados en el Pacto por México y que, de ahí, emanen rápidamente las iniciativas que tanto necesita el país. Al mismo tiempo se está haciendo un gran trabajo de operación política que el país no veía desde hace mucho tiempo, pero ¿será suficiente?

Hace algunos días, exactamente el viernes que en México se acostumbra a salir de vacaciones para el inicio de la semana santa, fuimos testigos de una certera manifestación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en la carretera más transitada por los vacacionistas de la Ciudad de México, la que va al Puerto de Acapulco; un bloqueo que hizo que muchos de los turistas nacionales hicieran hasta 18 horas para llegar a su destino. Las escenas que se vieron en la carretera ese día son dignas de la antigua película del cine mexicano “Mecánica Nacional”. El daño a los vacacionistas y a la economía del puerto fue enorme.  Si a esto sumamos el asunto de la violación a las españolas, el deterioro por la inseguridad y la reciente noticia de las compañías de cruceros de que en este año ningún crucero americano recorrerá los puertos del Pacifico mexicano, Acapulco está siendo asesinado poco a poco.

Pero hay que entender que esta manifestación que causó tanto daño no es exclusivamente porque los maestros no quieren la reforma educativa; en ese estado se mezclan varios elementos de extremo peligro como son: grupos extremos del PRI que no son partidarios del Presidente Peña, injerencias de grupos perredistas, los antiguos grupos guerrilleros, las bandas delictivas y ahora, de reciente creación, el problema de las policías comunitarias. Como podemos ver, este estado es un coctel molotov, lo mismo que Oaxaca y Michoacán; además, hay que recordar que están por iniciar las campañas electorales de este año, en donde se cambian casi la mitad de los alcaldes en todo el país. Nuevamente, las fuerzas políticas y los grupos de presión están haciendo de las suyas, jugando a contrarrestar la fuerza del Presidente y a encarecer las negociaciones; esto implica que la transformación de México no sólo cae en las manos de los ciudadanos quienes, en muchos casos, no quieren cambiar, tampoco pagar impuestos o dejar a un lado la corrupción o, en su defecto, dejar de participar en la delincuencia o, simple y sencillamente, dejar de culpar al gobierno de todas las desgracias; no, los grupos políticos y los grupos de presión no quieren mover el estatus quo. Antes, con el PAN en el poder, era más fácil hacerlos desatinar, ahora estamos viendo un gran enfrentamiento de poderes en igualdad de circunstancias.

Por otro lado, tenemos también que los intereses extranjeros serán de gran peso para, en algunos casos, no favorecer la transformación; mientras que en algunos sectores la liberación de ciertos candados a la inversión extranjera puede ser favorables, ya que facilita los mecanismos para su entrada en la economía del país, existen otros en donde puede pasar lo contrario, que con las reformas se cierren caminos a grupos económicos que no estarán contentos con las mismas y buscarán presionar para que no se lleven a cabo. Es necesario entender que la implementación de las reformas no es un asunto de solamente lo que algún político, los grupos políticos y los partidos opinen, estamos hablando de un circo de intereses de grandes magnitudes, en donde los trabajos de operación política interna y externa juegan un gran papel; como se dice tradicionalmente, es necesario hilar fino en cada uno de los casos.

Eso es lo que verdaderamente está en juego, pero ¿entenderán los ciudadanos este circo de intereses que se están jugando cuando, ante un viaje de cuatro horas, éste se convierte en una pesadilla de 18, sin agua, comida, baños y niños hartos de estar encerrados en un vehículo? Por otra parte,  ¿lo dimensionarán los maestros que están siendo usados por sus líderes y manos políticas invisibles por unas cuantas monedas más?

El gran reto de la transformación es lograr que, así como los ciudadanos podrían aguantar estos desplantes de manifestaciones, las autoridades también endurezcan las negociaciones y poco a poco se vaya aplicando y cumpliendo la ley con mano dura por parte de los gobernantes, porque de nada sirvió que los afectados aguantaran y sacrificaran tantas horas para que el gobernador de Guerrero cediera a las presiones de los maestros y que ahora, además de eso, también traten los políticos  de echar atrás la reforma educativa.

¿Tendrán las partes, políticos, ciudadanos, maestros y gobernantes la conciencia de son todos los que pierden? ¿Se darán cuenta los ciudadanos y los partidos que hace mucho que unos no representan a los otros? ¿Estaría usted dispuesto a aguantar más desplantes siempre y cuando exista firmeza en los gobiernos en aplicar la ley? En estas preguntas radica la verdadera transformación de México.

Consultor y Analista

martes, 26 de marzo de 2013

Reputación, el gran reto del gobierno mexicano



La política exterior mexicana debe estar enfocada en lograr que el país se convierta en la hegemonía regional en América Latina y un referente mundial. Tenemos el gran reto de hacer que la diplomacia pase de los discursos a la rentabilidad, por el bien de México y su inserción en el nuevo orden mundial.

Durante muchos años la diplomacia mexicana fue motivo de orgullo nacional; la neutralidad de la doctrina Estrada causó magia en todos los rincones del mundo y, a pesar de que durante los últimos sexenios del PRI la situación económica del país viviera tiempos turbulentos, nuestro aparato diplomático logró que la imagen del país saliera a flote y mantuviera una buena reputación ante el mundo.

Desafortunadamente, las vertiginosas transformaciones mundiales y las erráticas directrices en materia de política exterior de los dos últimos gobiernos del PAN  no le han sentado bien ni a nuestra diplomacia y, menos, a la imagen de nuestro país. Seguimos con una gran dependencia con los Estados Unidos y sufrimos las variaciones de sus crisis; hemos perdido capacidad de maniobra y representatividad en Latinoamérica, particularmente en el Cono Sur, la alianza con Europa es escasamente relevante en este momento y los contactos con Asia tienen un alcance muy reducido.

La imagen del México está muy deteriorada en el mundo a raíz de "la guerra contra el narcotráfico". Muy lejos quedan los aplausos a la valentía presidencial por atacar a la delincuencia organizada, apabullados ante el sinnúmero de alertas de seguridad de nuestros socios turísticos avisando a sus ciudadanos de los lugares que no se recomienda visitar en nuestro país. La reputación de México quedó como una economía que ocupaba un lugar entre las primeras del mundo, pero, siendo un país en donde el Estado de Derecho está a prueba, la democracia es frágil, la política ambigua, la desigualdad abrumadora y con miles de muertos sin que se haya declarado una guerra civil, finalmente el fantasma de un estado fallido surcó los rincones editoriales de los medios más antagónicos de México en el escenario mundial. El deterioro de nuestra realidad como país superó, por mucho, a las estrategias encaminadas a mejorar las percepciones mundiales y, como consecuencia, la reputación de México al término de la Presidencia de Felipe Calderón quedó muy dañada.

El reto general para el gobierno de Peña Nieto es hacer que la diplomacia se convierta en una disciplina rentable para el país, para, primero, insertar a México en el nuevo orden mundial, segundo, mejorar la imagen del país y, finalmente, actuar de manera responsable ante las preocupaciones de la escena internacional.

Tomando el principio básico de la teoría de la reputación, en donde antes de promover es necesario modificar la realidad del país y generar los cambios internos necesarios para que estas nuevas realidades puedan ser percibidos por el concierto internacional, nos encontramos  que las acciones tomadas durante los primeros 100 días por el gobierno de Peña Nieto están mandando mensajes muy claros al mundo. Primero, se está fortaleciendo la rectoría del estado y habrá un estricto respeto a la ley (caso Florance Cassez, la ley de amparo,  el cambio del fuero constitucional y  el encarcelamiento de la Maestra Gordillo); segundo, se están generando los acuerdos políticos necesarios para lograr las reformas estructurales y en donde se está logrando que los grandes intereses económicos también estén de acuerdo en las reformas propuestas.

Como vemos, la administración de Peña Nieto ha impulsado grandes cambios que el país llevaba reclamando desde años atrás y la política exterior mexicana no es la excepción. Desde antes de tomar protesta como Presidente de México, con el propósito de construir una agenda multilateral, realizó sus primeros encuentros con países de Centro y Suramérica. Con estas acciones se dieron los primeros pasos para recuperar el liderazgo internacional y  establecer una agenda multilateral en temas como seguridad, narcotráfico, cambio climático, escasez de agua, crisis financieras, cooperación internacional, respeto de los derechos humanos, combate a la pobreza, crisis alimentaria y terrorismo.

La política exterior mexicana debe estar enfocada en lograr que el país se convierta en la hegemonía regional en América Latina y un referente mundial y es por ello que está obligada a intensificar su participación en los organismos internacionales, fortaleciendo los acuerdos de cooperación multilaterales para desarrollar una política exterior activa.    

Para ello, los retos que faltarían por resolver son los siguientes: primero, modernizar el concepto de soberanía, la cual se ha modificado en el mundo como resultado de la globalización. Segundo, el cuerpo diplomático debe entender la nueva función económica y de actuación que tienen hacia el interior de la república con los gobiernos de los estados; esto obligado por el fenómeno de la creación y crecimiento de clúster legales y productivos como hoy son Querétaro, Ramos Arizpe, Aguascalientes y Puebla, entre otros, y que hoy representan un polo de negociación diplomática por  parte de los gobiernos de los estados con los países inversionistas, ya que los asuntos comerciales ya rebasaron a la política diplomática y va a ser necesario regular el nuevo marco jurídico de la relación entre los intereses privados mundiales y el interés público local, lo que ocasiona también que agentes privados se vean involucrados en acuerdos internacionales.

Y, tercero,  va a ser muy importante que se revise el sistema institucional de la política exterior; los ámbitos mundiales exigen un rediseño e integración de las dependencias del sector así como un aumento de los recursos humanos y económicos para desempeñar de manera dinámica esta función tan importante, ya que, como lo dicen algunos estudios internacionales especializados, la diplomacia es una profesión en peligro. Por eso tenemos el gran reto de hacer que la diplomacia pase de los discursos a la rentabilidad, por el bien de México y su inserción en el nuevo orden mundial.

Consultor